Acudía a tu auxilio de forma inmediata. "Hola, qué tal?",tu sonrisa y perdí por goleada. Te apoderaste al instante de mi ocio Y al fin y al cabo, pude entender que hiciste negocio Una ráfaga de balas seductoras No lograban vulnerar una coraza idiota Y con mi seguridad ya en la miseria, Fuimos por un café, juntos, los 3: Vos, yo y mi histeria. Sin mucho más que hablar, nos despedimos. Comprobé que ya era inútil extender ese partido. Colgué los timbo y bajé la persiana, sin embargo, tu autoestima cascoteó mi ventanta. Sugerías necesitar mi delirio. Para ganar espacio, me mostré cual mina tibia. Empezó a inquietarte mi nueva conducta, pero caí derrotada por tus brotes de astucia. Me regalaste vacaciones en tu alcoba, atrás quedó esa idiotez de dormir cola con cola.[...]Quién dijo que no se puede combinar inconstancia, inconsciencia y lealtad? Que es imposible dar un paseo un día a tu cielo, un día a mi infierno? Estoy seguro, compañero, y me juego mi alma loca, que no debe existir boca como esta, en el mundo entero.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario