Pensaba que tenía que hacerme cargo de todo, y entre eso, las cosas que no eran mías. Hace tiempo olvidé lo que es dividir la realidad de la mentira o la ilusión de toda situación posible, y noto que de esa manera reencuentro las puertas que creía cerradas.
Donde está el silencio que me delataba?
Fue sincero el mar que miraba y el ruido de las olas en mis oídos, así como también las miradas que el tiempo me ha quitado. Fue difícil tener que caminar hacia el otro lado…
Escuché palabras que reconozco como ajenas, pero lo que no puedo es dejar de sentirlas parte de mi misma. Me cuesta el hecho de separarme de las cosas que siento mías.
Hubo un momento en que creí que nada me faltaba, y entonces, cada detalle cobró la vida que les negaba, y pude ver todo de otra forma… Como detener el avance del tiempo?
Límites sutiles, marcas delicadas, sensaciones entrelazadas y en medio una pequeña mirada…
Fue sincero en el instante en que lo necesitaba?
Percibió las sílabas que mi voz no pronunciaba?
Observó en que manera mi respirar se detenía?
Comprendió porque no dejaba que los sentimientos fluyeran libremente?
Entendió que era lo que pensaba?
Se preguntó porque actuaba como lo hacía?
Detuvo sus pasos para amoldarse a la velocidad de los míos?
Tuvo el tiempo necesario para dejar de adorarse a si mismo?
No se y en verdad no lo sabré nunca.
Tal vez, todo pasó delante de sus ojos de manera fugaz e irrefrenable y lo único que hizo, fue dejar que todo pase…
Pero hay algo que si entiendo, algo de lo cual estoy plenamente segura
El cuerpo tiene memoria.
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