Le pedí el divorcio a mi prudencia.
Descarté caprichos de varón.
Suspendí los usos de mis abusos, sin reservas.
Archivé trasnoches de poligamia.com
Vos dejás la cara y te vas.
Pero vos dejás la cara y te vas.
Convencí a mis besos de esperarte.
Le conté a mis dedos de tu piel.
Y mezclé el perfume de tu pijama con pastillas
la vigésimo novena vez que me suicidé.
Vos dejás la cara y te vas.
Pero vos dejás la cara y te vas.
Y yo mirando fijo la porra de este amor
discuto con la noche el precio de olvidarte.
Vos dejás la cara y te vas.
Pero vos dejás la cara y te vas.
Fui tu testaferro en los naufragios.
Con mis enemigos me abracé.
Y te di la llave de la ciudad de mis antojos
la mañana que no tuve más nada que perder.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
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